En el bar del Hotel Lido de Caracas. El "piano man" de la sala toca las notas de la vieja canción de Massimo Ranieri. Notas napolitanas en mi primera noche venezolana. Divertido. Poca gente tomando aperitivos antes de la cena. Yo he pedido una cerveza. El barman me ha traído una "Solera Light"...¿Acaso me ves gordo, chico? ¿Qué es esto de "light"? Bueno, tampoco es el caso de ponernos especialitos. Me la tomo de un trago, casi. Pido otra.
Viniendo desde el aeropuerto he podido ver bien poco de la ciudad. Hay pueblos "satellite" en los alrededores de la ciudad. Casas construidas en la selva. Ya se hacia de noche y sólo se veían luces. Luces en la oscuridad de un país con problemas. El conductor que me lleva al hotel me da una clase magistral sobre los problemas de su tierra. El petróleo. El gobierno. La criminalidad. La violencia...me dice que las cosas van a peor. Antes se leía de muertos en la calle con dos balas en la cabeza. Ahora mueren por 15, 20 disparos. "Algo está cambiando" dice. Evidentemente miden el cambio social por el numero de balas que se meten los unos a los otros.
Llegando al hotel pasamos por zonas bastante pobres. Sucias. Con mala pinta. El tráfico me recuerda Nápoles, así que el impacto en mi mente es nulo. Recuerdo a papá cuando decía que si aprendes a conducir en Nápoles puedes conducir en todo el mundo. Era cierto. la zona del Hotel no está mal. Se nota por los restaurantes y los bares que he podido ver desde la ventanilla oscura del coche. Y los hoteles, claro. Gente por la calle no hay. Esa no. Y es una pena porque la temperatura es ideal. Quizás demasiado húmedo. Pero me gusta, el calor.
Ahora a cenar en la planta 15. Algo "light", por si acaso...
Comer light te mantendrá alerta en la jungla, ya contarás si ese es la tónica general en Caracas o si sólo estamos hablando de los primeros pasos...
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