martedì 17 maggio 2011

Listo para el despegue

Sala Cibeles de la T1. Un Campari Orange se enfría con dos cubitos de hielo en un vaso barato de Ikea. La sala es grande y la gente que pasa por aquí va y viene de todo el mundo. Estoy en pleno cruce social, humano, religioso. Interesante estudio sociológico podría llevarse a cabo en un sitio como este. Hay pocas parejas y las pocas que hay no se hablan. Mucha gente viajando sola. Está claro que el mejor compañero de viaje es el móvil: no te pide que le traigas un refresco y no hay que esperarle porque NO va a al cuarto de baño. Y si va, va contigo. Tampoco tienes que llevarle maletas, maletines, necessaires, etc.
Vuelvo a echar un vistazo a las almas perdidas en este aeropuerto. Me encantan los que se duermen, hay unos pocos aquí. Cabezas hacia atrás. Bocas abiertas (será el estupor por quedarse dormidos). Posturas impensables...para lo que da de si una silla.
Dentro de poco embarcamos. Y en unas diez horas...¡al otro lado!

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