Faltan 2.30 minutos exactos para aterrizar en Cancún. Volamos a 727 km/h y a una temperatura externa de menos 60 grados. La verdad es que este viaje será eterno. Espero no perder la conexión y poder llegar a Ciudad de México sin problemas. Después de otras 2.40 horas de vuelo, claro.
En Business Class somos 5: tres ejecutivos y una pareja (un poquito macarrilla, la verdad)...de los de viaje de novios...de los que se llaman "Cari" y sacan fotos de los asientos de primera, sacan fotos a la pantalla que cada uno tiene delante con toda la programación multimedia disponible para pasar las más de diez horas de este viaje. Sacan foto a la azafata mientras les deja la copita de cava. Bueno, se merecen toda la diversión del mundo...se lo merecen después del "bodorrio" que seguramente han tenido hace unos días. No quiero ni pensarlo: neo-suegros, amigos (de los de toda la vida, de los que se alegran, de los que gritan "vivan los novios" 50 veces durante el banquete...de los que pierden el control frente a la barra-libre), amigas (alguna envidiosa...otra que, seguramente, ha puesto a parir al traje de la novia), tíos, tías, abuelos, abuelas, el primo antipático que hay que invitar para no quedar mal. El vals (y en seguida Lady GaGa, claro). Los 5 platos del menú. El solomillo (duro), que siempre llega frío...
Bueno, mientras escribo, estamos a punto de pasar por encima de Nassau. En un ratito volaremos entre Florida y Cuba. Cuba. Pienso en los millones de dólares en petróleo que les llegan a Fidel de parte de su amigo venezolano. Ciertas amistades (y apoyos incondicionales), se compran, está claro.
Para ponerme en sintonía, escucho a Maná, lo más representativo del repertorio mexicano que tengo disponible en mi iPod. Pienso en Akumal...hace unos cuantos años. Navidad de 2002, si no me equivoco. Muchas risas entre ruinas Maya, playas de ensueño, Xel-ha, los delfines, "una sera carne, una sera pesce"...la mejor familia para una de las vacaciones más divertidas que recuerde. Gracias Solange, Gianni, Lula. Gracias, siempre.
Ahora cierro los ojos un ratito más antes del aterrizaje. La azafata me confirma que deberíamos llegar cinco minutos antes de lo previsto. Si así fuera debería llegar a tiempo al otro avión... Cruzo dedos.
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