lunedì 26 settembre 2011

Los Ángeles...con un maletín y una tabla de surf.

He llegado hace un par de horas al Loews Santa Monica Beach Hotel de Los Ángeles. Presento nuestro producto al magnate de la comunicación mundial. Y a sus 150 directivos. Ya hemos hecho las pruebas y funciona todo: conexiones, audio, video...ahora se queda en las manos de Murphy y sus leyes.
El vuelo (13 interminables horas en clase turista), ha sido de dibujo animado, en el verdadero sentido de la palabra: mi "vecino", padre de tres hijos, ha pasado el tiempo dibujando viñetas. Muy buenas, por cierto. Estaba a mi lado con su cuaderno y su lápiz. Increíble como de algo tan sencillo pueda salir verdadero arte. Me fijaba en su mirada y en su mano: la azafata, el señor del asiento 9J, la familia de la fila 10, se transformaron en superhéroes en su cuaderno. Superhéroes en situaciones cómicas, surrealistas. Hay una delgada línea que separa la fantasía del genio. La fantasía es algo que tenemos todos, pero sólo los que tienen un don especial saben pasar de la fantasía al genio. Y cuando lo hacen, dan vida al arte.
No he podido pegar ojo, durante el viaje. Si ultimamente me cuesta dormirme en mi cama, en un avión es imposible. Para mi ahora deberían ser casi las seis de la mañana. Aquí las nueve de la noche. Estoy picando algo en la terraza del hotel, en frente del Pacífico. La última vez que escuché su oleaje, fue en Perú. Pensé a los surferos que entrenaban en esa tarde de invierno. A la entrada del Loews Hotel hay una estatua: un elegante ejecutivo, con traje y maletín, que lleva una tabla de surf bajo el otro brazo. Bastante "kitsch".
Me gusta encontrar similitudes. Los surferos de Lima (en carne y huesos, y de Los Ángeles (de bronce). Pasé por el famoso barrio de Venice Beach y me hizo pensar en el de Palermo, Buenos Aires. Los dos tan bohemios... La verdad es que cuanto más viajas, más difícil es encontrar cosas que te sorprenden. Por lo menos pasa esto con las ciudades. Otra cosa son las personas. Esas te sorprenden siempre. Empiezo a pensar en que lo mejor de viajar es la posibilidad que se te brinda de entrar en contacto con las personas. Personas que viven situaciones diferentes a las tuyas.
Mañana será un día largo pero interesante, sin duda. Merecerá la pena. Me subo a la habitación, se me cierran los ojos, pero antes de dormir, un último repaso al discurso:
"Good morning ladies and gentlemen. Thank you for giving us the opportunity..."

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